ALVARO PATRICIO ROBLES

Escritor, Artista, Productor y Director.

Cuarta dimensión y Cine.

Por Álvaro Patricio Robles

 

Lo que siempre me ha fascinado del cine es su poder de creación de mundos alternos, durante el visionado se experimenta de algún modo un mundo paralelo y eso lo convierte en un espacio emocional o síquico al cual accedemos, un espacio que nos envuelve como una entidad simbólica, esto me ha hecho reflexionar sobre los espacios emocionales del cine y sus connotaciones filosóficas en cuanto a un espacio virtual, pero sin embargo real, respecto a una experiencia en sí, de alguna forma el cine crea un mundo paralelo sostenido por nuestra atención, un mundo que vive gracias a nuestra mirada, pero que aunque no lo miremos y la sala de cine esté vacía, la película sigue ahí viviendo y creando un espacio.

El trabajo del japonés Hiroshi Sugimoto, al fotografiar las películas en un cine con obturación manual y registrar todo el largometraje, logra que la fotografía contenga toda la película, y lo que vemos es un plano luminoso, como un portal de luz, esa imagen, meditativa podría representar un espacio alterno, como dirían los chamanes, un realidad no ordinaria, el que la pantalla de cine sea sólo luz, es una gran metáfora sobre diversas enseñanzas budistas y cabalistas, en las cuales afirman que todo es luz, si el cine es una maqueta de la realidad, al incorporar todas las experiencias de una película en un sólo fotograma, sólo vemos luz, esa luz es una película sin tiempo, o en palabras más exactas es toda la película al mismo tiempo, es decir el cine en cuarta dimensión.

La reflexiones tienen relación con estos conceptos, el espacio, la luz y los ambientes, en algunos de mis trabajos deseo explorar los ambientes, los espacios alternos no narrativos sino flotantes, de alguna forma he buscado una manera de explorar estos mundos latentes y subliminales, yendo más allá de los límites de la realidad que experimentamos, a través del espacio emocional casi abstracto.

La contemplación es la puerta de entrada a estos espacios, creo que un trabajo que extienda su duración hasta extremos como los de Lav Díaz y Andy Warhol o en menor grado Andrei Tarkovsky, manifiestan un interés de ver el cine de una manera experiencial.

Es decir, trascender el visionado y convertirlo en experiencia. En mi caso particular estas ideas las he explorado en trabajos de video-instalación en dónde he desconstruido películas y las he fragmentado, creando un ambiente con ellas, esta experiencia me ha ido dando las herramientas para explorar un cine que podría llamar “cine ambiente” en el cual el visionado ya no es una experiencia superficial sino una experiencia profunda, que requiere por un lado del espectador paciencia, esfuerzo, articulación de ideas asociativas, es decir desafía al espectador y lo estimula a vivir una experiencia, como si fuera un intenso sueño mecánico.

La supuesta misión del cine de entretener y seducir al espectador realmente es un dogma falso, es arbitrario, creo que el cine puede impactar a nivel inconsciente de una forma diferente, la clave está en el tiempo, en el período de tiempo que puedas estar frente a esta realidad paralela.

En este sentido estar diez horas o más frente a una pantalla, creo tiene un efecto purificador y experiencial único, es como si asistiéramos a una ceremonia iniciática, ver películas de extrema duración impregna la mente inconsciente de una manera única y la poética del tiempo es la herramienta esencial para realizar un cine profundo, síquico, espiritual y filosófico, estar un día completo viendo una película es una vida, es una experiencia que libera los límites impuestos y nos hace estar en un estado de introspección insospechado, imposible de otra forma.

Por lo mismo creo que las obras de cine extremas que trascienden la duración convencional y que de alguna forma exploran la video-instalación, pueden acceder a una dimensión desconocida respecto a lo que significa ver una película.

El inconsciente tiene la cualidad de absorber contenidos síquicos en la medida en que nosotros le demos la información correcta en su lenguaje simbólico, un cine ambiente de duración radical puede crear un espacio síquico único para conectarnos con el inconsciente de una forma directa y acceder a contenidos desconocidos para nosotros de otro modo, ocho horas en estado alpha es similar que ocho horas de meditación, por lo mismo creo que hay un cambio de paradigma esencial en el tiempo de duración de una película.

Una película de cine ambiente crea un mundo tan real como el mundo que nosotros llamamos real, por la duración y la cantidad de tiempo que nos demanda experimentar esa realidad de luz.

Quizás en la duración extendida podremos saborear la carne del cine.

 

©2011-2012 Álvaro Patricio Robles. Todos los derechos reservados.

 

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