ALVARO PATRICIO ROBLES

Escritor, Artista, Productor y Director.

Música Cuántica

Por Álvaro Patricio Robles

 

En general la música antigua no tenía una notación tan detallada y específica como sucede en la actualidad, había un concepto diferente, en el cual el intérprete tenía que vivir la música y entregar su visión particular de la obra.

En la música Bizantina no había un tempo determinado, el cual lo definía el músico de acuerdo a su estado de ánimo y subjetividad, en este sentido esta música era abierta al intérprete.

Los alquimistas, entre ellos Michael Maier, realizaron música con un sentido hermético, estas obras tenían partituras con "errores" que no son atribuidos a su incompetencia y la metáfora que podemos deducir de ello utilizando el paradigma alquímico es: "el plomo de la música escrita es transmutado en el oro de la música viva realizada por el intérprete".

Estas obras, entre otros ejemplos orientales de música religiosa, me dieron la motivación para desarrollar lo que llamo "música cuántica", la cual la defino como una música con múltiples posibilidades a desarrollar a partir de una patrón predeterminado, la música cuántica utiliza un sistema de notación particular, simplificado y abierto, una "notación cuántica". Esta idea la lleve a la práctica de manera experimental en la obra "Ritual Noosférico N°1" en el cual el intérprete de cello debía generar un pulso y tempo emocional o intuitivo, no mecánico, basándose en una partitura especial, este tempo estaba en relación simbólica y sincrónica a la acción del acto poético del mismo nombre. Esta obra multiversal unía poesía, música, instalación y ritual en un mismo espacio y tiempo de manera experimental.

La música cuántica requiere del intérprete una forma de comprender la música distinta a como se suele enseñar actualmente, la música cuántica apela a la armonía como elemento fundamental de una obra con un trasfondo espiritual. La música cuántica es esencialmente intuitiva.

El paradigma de la música cuántica es que las probabilidades de una obra son múltiples y que el músico al "vivir la música" elige una posibilidad, la cual puede variar de interpretación a interpretación y otro músico puede tener otra visión de la obra, todas estas posibilidades son válidas para el compositor. La música cuántica es un gran universo de libertad creativa. El intérprete no es una máquina que sólo lee la música, sino que es un co-creador junto al compositor. El músico-intérprete de acuerdo a su sentimiento particular determina el alma de la música viva.

La vuelta a la belleza o el inicio de una "nueva belleza" es una de las búsquedas de la música cuántica, creo que la humanidad necesita belleza en la música, se ha comprobado científicamente que la música antigua, la música armónica, la música sacra provoca reacciones positivas en la biología y en los elementos; los estudios sobre el agua de Masaru Emoto demuestran que la música tiene un gran poder evocador, el agua reacciona a la música, su estructura reacciona a la música y si la música retoma las antiguas leyes de armonía y belleza el agua se "embellece".

Pero tambien es cierto que la ruidosa música dionisíaca espantaba a los malos espíritus siendo su ruido sagrado y la música chamánica extática desde el origen de la humanidad ha inducido trances espirituales con sus sonidos paramusicales, así vemos que el ruido puede ser utilizado de una forma interesante, apelando a la fuerza atávica.

La música es un lenguaje divino según muchos maestros de la antiguedad, la música cuántica intenta retomar este concepto.

La notación cuántica utiliza unos signos que he desarrollado con el fin de simplicar la partitura. Los signos sintetizan los habituales signos musicales. Una de las ideas que retomo de la antigüedad es el tempo libre, en esta partitura cuántica el tiempo es definido parcialmente, es libre dentro de ciertos márgenes, el músico al interpretarla debe no sólo "leerla" sino crear su versión subjetiva. La partitura cuántica es un ramaje de múltiples probablidades de la obra, es como entender la música en un sentido tridimensional y no lineal-bimensional, cada versión de la obra es un "lado" del poliedro, de la piedra filosofal y también es tetradimensional por el hecho de dejar un espacio abierto y libre para el tiempo, se sugiere pero no es determinante en la partitura. La partitura es una semilla que tiene las posibilidades de la obra, pero es el músico al interpretar el que le da el cuerpo efímero a la obra.

La música cuántica requiere del intérprete una profundidad musical especial, una necesidad de vivir la música. Para tocar música cuántica el intérprete debe entrar en un estado de meditación, un estado interior especial para fluir con el sentido último de la obra y al mismo tiempo entregar su particular visión de la misma.

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Anotaciones año 2012:

El instrumento que he llamado MU HOCCHIKU es un instrumento de viento basado en el Hocchiku tradicional e inspirado en la flauta konkovka y el didgeridoo, instrumentos con sonoridad paramusicales, que se caracterizan por los sobretonos, drone y sonidos orgánicos. Creo que el MU HOCCHIKU puede explorar y desarrollar con gran acierto lo que he definido como música cuántica, ya que la interpretación de este instrumento se focaliza en la improvisación libre y en el estado interior del intérprete, de hecho la idea central que me motivo desarrollar el MU HOCCHIKU fue crear un acelerador del estado de consciencia profunda y la meditación, no sólo en el músico que interpreta sino en el oyente.

Sobre el MU HOCCHIKU:

Este instrumento nació de la exploracíón e investigación personal buscando un sonido orgánico, profundo, ambiental, paramusical, que sea un acelerador de la meditación. La idea nació en crear un instrumento versátil que pudiera explorar los sobretonos y el drone, desde la sonoridad del hocchiku tradicional. Dentro del investigación descubrí que Ken Lacosse había desarrollado la flauta Mu Shakuhachi. Lo cual fue una gran sincronía, ya que pude comprobar las posibilidades de la idea inicial. El Mu Hocchiku, podría ser una variación libre y personal del Mu Shakuhachi. En cuanto a las diferencias, el Mu Hocchiku tiene las cualidades de un Hocchiku tradicional pero sin agujeros de digitación, en un bambú sin raíz y sin alteraciones mayores, focalizando en el concepto mismo del Hocchiku, palabra que significa “Bambú del Dharma”, es decir un instrumento natural que nos permita entrar en un estado consciencia profunda. Los instrumentos que inspiraron el Mu Hocchiku fueron el Didgeridoo y la Konkovka. 

El instrumento fue encargado al Luthier Jano Perez especializado en fabricación de Shakuhachi.

 

*Descarga directa del álbum "MU HOCCHIKU SOLO EP" de forma gratuita: AQUÍ.


 

 

ã2008 "Musíca Cuántica" Álvaro Patricio Robles. Todos los derechos reservados.

ã2012 "Mu Hocchiku" Álvaro Patricio Robles. Todos los derechos reservados.

 

 

 

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